domingo, 4 de abril de 2010

Hardcore ¿yo?

Aquel lugar de los 90, perdido y olvidado

Hace dos días llegue a casa del trabajo y paso algo curioso. Encendí la televisión y estaban echando una vieja serie de los 90, el porque encendí la tele y no la entrada HDMI aun no lo se pero el caso es que vi aquel capitulo, pertenecía a una serie que vi en su día y me entro algo de nostalgia. Pero nada comparado a una de las escenas finales, estaba uno de los protagonistas en unos recreativos jugando a algún juego de baloncesto y detrás al fondo había una maquina del virtual figter original.
Esa maquina me hizo recordar los viejos tiempos, en mi zona convivían 3 recreativos relativamente cerca unos de otros, los Gena, los Vega y los futura. Aquellos recreativos vivía una fauna muy particular, los gena estaban divididos en 2 zonas una de ellas la zona de maquinas estaba frecuentada por chavales de entre 9 y 16 años y la de atrás, con los billares, el futbolín y un space invaders estaban los de 18. Los vega eran 3 pisos de los cuales solo el primero tenia maquinas tradicionales, el segundo tenia las mesas de aire y los billares y la tercera las maquinas que necesitaban un mueble amplio. En ese lugar encontrar a alguien menor de 18 era muy raro y pocas veces lo pude frecuentar. Por último estaban los futura, a los cuales no podias acceder siendo menor de 16 años y que disponía de las últimas novedades en juegos (y que valían 100 pesetas el crédito salvo excepciones) aquí la gente de mi edad solo podía permitirse una y dos partidas antes de marcharse pero podías jugar al tekken el soul calibur, el die hard arcade o el blody road que eran los juegos más punteros del momento.
Pero eso fue hace años, hoy en dia los gena es una tienda de ropa, los vega un restaurante de bocatas y los futura una casa de apuestas. Ya no existe la fauna de aquellos locales, los jugadores ya no tratan en persona y las nuevas generaciones crecen sin el conocimiento que estos lugares daban.
No importaba que estos lugares fueran buenos o no, siempre había alguien con quien habalr o del que aprender, esa persona que sabia la localización de los prisioneros de metal slug, aquel que sabia hacer fatalitys en el mortal cobat o el que enseñaba a todos los chavales los fundamentos del hadouken.
En estos lugares todos los gamers convivían, era interesante ver como todo era competitividad sana, no te importaba ser mejor o peor exprimir los cinco duros era lo importante, perseverar y aprender de los demás era primordial. Si perdias no importaba, buscabas a otra persona y jugabas con el, te acercabas a los mejores y les pedias sus trucos, jugábamos juntos en definitiva.
Estos lugares además era la única forma de jugar bien y a las novedades, muchos de estos juegos no podían ser mandados a las consolas de casa y cuando se portaban eran malas conversiones, solo satur y dreamcast recibían bien estos juegos. La llegada de los 128 bits y la casualizacion de los jugadores termino por matar estos lugares, es curioso ver como la expansión del mercado y el aumento de nuestra afición destruyo el lugar donde nació, las aguas primigenias de silicio y estaño en el interior de muebles de madera fueron condenadas por los mismos jugadores. Ahora cada vez que paso por esa tienda de ropa recuerdo los grandes momentos que pase en su interior.
Viejos templos donde había siempre una fauna especia, dentro o fuera. Desde el fantasma que presumía de haber visto los títulos de crédito, el enteradillo que sabia todos los secretos de las maquinas, el profesor, el hijo del dueño con mas de 50 créditos en una de las maquinas, el adulto que usurpaba las maquinas la novia de jugando al puzle booble. Los de fuera que pasaban droga y tu como un crio pensabas que podía ser tan interesante fuera si los juegos estaban dentro, los del fondo del pasillo que pertenecían a la mafia y daban miedo. En general eran unos lugares que si bien llenos de personas peligrosas y juegos violentos tenían algo especia. En ellos estaba la esencia de los gamers, una esencia que estamos perdiendo, si los gamers no se comunican, si los gamers no se enseñan, si los gamers no vuelven a aprender a estar juntos solo podremos estar condenados junto a nuestra afición al olvido. Mucho es el odio que hay entre la comunidad, solo hace ver cualquier foro para ver que la mayoría nos odiamos, la casualizacion pese a ser buena para aumentar el amor por los juegos ha creado algo curioso. La sangre nueva tiene ira y odio que no veíamos cuando convivíamos , la gente trampea y la victoria, los logros, el no frustrarnos con una plataforma o boss difícil o el aplastar a los débiles es más importante que jugar y aprender, todo espíritu del pasado fue olvidado y encerado en aquellos muebles de madera. Con la desaparición de los recreativos no solo perdimos nuestros templos, si no que quizás también nuestras almas de jugador, ahora parece que importa mas los gráficos y el ganar que el aprender y el exprimir los juegos al máximo.